Como fotógrafa de bodas se viven mil experiencias.

Y es que los fotógrafos somos esas personas que capturamos los sentimientos, las emociones que fluyen. Es un privilegio formar parte de esos momentos de reencuentro cuando la familia vive a miles de kilómetros y no se han visto en años.

Luego cada boda es totalmente distinta a la anterior que has asistido, ves como las personas adaptan la ceremonia y celebración a su costrumbe o cultura, y cuando hay fusión el resultado es increible.